Por toda la ciudad crecen árboles que nadie plantó y nadie cuida — nacidos solos, en camellones y banquetas. Su destino más común es la tala, por "obstruir el paso". Nosotros creemos que merecen otra oportunidad.
Por qué importan estos árboles
A diferencia de un árbol recién plantado, uno que nació solo ya está establecido: no necesita meses de riego constante ni corre el riesgo de no lograrlo. Solo pide una poda para despejar el paso de peatones y ciclistas — nada más. Si no se hace ese mínimo mantenimiento, se eliminan como maleza.
Detrás de esta campaña también hay un cambio de mentalidad: demostrar que estos árboles "feos" e ignorados, con un mínimo de cuidado, son hermosos — y merecen adoptarse como parte de la identidad de nuestra ciudad.
Lo que ya logramos
Hemos podado árboles para después verlos crecer, ver cómo la gente empieza a aprovechar su sombra, e incluso cómo alguien más —vecinos o el ayuntamiento— continúa dándoles mantenimiento por su cuenta. Terminan siendo adoptados, en lugar de talados.
Con $1,000 pesos
Cubrimos un kit completo de herramientas y equipo de seguridad para una jornada de poda. Así de concreto es tu donativo.
Participar no podría ser más sencillo
No se necesita experiencia, solo interés: asiste a nuestro taller de poda y usa herramienta básica propia o prestada por CDD. Este modelo es infinitamente replicable — una persona y un solo árbol bastan para una sesión, y puedes llegar a pie, en bici o en carro, a cualquier rincón de la ciudad.
"Es bonito y satisfactorio ver cómo los árboles logran desarrollarse con una sola poda."



